Tras la desafortunada expedición del 2012, durante el mes de febrero de 2013, quince días de tiempo relativamente estable permitieron a un equipo de espeleólogos de La Venta y del Theraphosa Exploring Team instalar un campo base en el sector este del Auyan Tepui, en el borde de una gran depresión que dejaba entrever algunas entradas al pie de la paredes internas. En realidad, acertar con la entrada exacta en aquel caos de bloques gigantesco no era tan sencillo, pero una vez descubierta se abrió ante nosotros un mundo inesperado.
Unos pocos días de exploración pero a un gran ritmo permitieron explorar y documentar casi 20 km de galerías, de las cuales 15 km fueron topografiados en un vasto laberinto de galerías horizontales e increíbles y grandísimos ambientes de cientos de metros hasta pocos metros de tamaño. Un sistema recorrido por varios colectores y con un caudal considerable (>100 L/s), ligado a galerías inactivas y con más entradas!
Pero lo que más impresiona de esta cavidad, llamada Imawarí Yeuta –la “Casa de lo Dioses” en lengua Pemon Kamarakoto- no sol solo las grandes dimensiones sino la increíble variedad de espeleotemas constituidos esencialmente por sílice amorfo (ópalo). Yeso y óxidos de hierro. El interés científico de estas formaciones es enorme, porque están ligadas a condiciones geológicas y microclimáticas particularísimas que solo, en cuevas con una evolución lentísima (varios millones de años) pueden presentarse.
El descubrimiento de esta cavidad ha contribuido a la comprensión de los procesos espeleogenéticos en cuarcitas (areniscas cuarzosas) que, hasta hace pocos años se basaban en modelos especulativos no del todo convalidados por los datos analíticos y modelos físico-químicos.

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