Las cuarcitas, mejor llamadas con su nombre técnico de cuarzo-arenitas, son rocas constituidas casi exclusivamente de granos de cuarzo, del tamaño de los granos de arena, que permanecen juntos por la matriz de cemento de sílice. Son rocas durísimas y muy resistentes.
El cuarzo (SiO2) es el mineral más abundante en la superficie terrestre pero se encuentra casi siempre junto a otros minerales. Es uno de los compuestos más resistentes a los agentes atmosféricos. De esta forma, los procesos de alteración tienden a destruir otros minerales dejando intacto el cuarzo y otros pocos minerales. Las rocas que sufren más ciclos de erosión-sedimentación-litificación, tienden por lo tanto a enriquecerse de cuarzo hasta transformarse en cuarcitas, esencialmente por metamorfismo.
Las cuarcitas de la Gran Sabana tienen casi 1600 millones de años de antigüedad y se formaron en aquel gran súper-continente que unía África y Sudamérica. Son antiquísimas, arenas depositadas por ríos que corrían en una Tierra joven y privada de formas de vida evolucionada. Es en estas rocas donde, después de la separación de la América del Sur y África, los ríos provenientes de la cadena andina en levantamiento excavaron grandes cañones que han dejado aislados amplios altiplanos. Es en estos altiplanos donde las aguas empezaron a infiltrarse labrando las maravillosas cuevas de los tepui; probablemente cuando todavía los dinosaurios caminaban sobre nuestro Planeta.

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