Click per ingrandireLa vuelta es siempre un placer, pero tiene una sabor especial si te descubres conmoviéndote por el ruido de la espuma al salir el café o cuando casi lloras por aparcar a dos minutos a pie de la cueva; por lo demás las exploraciones en Boysun Tau son esto, privaciones y masacre. Son rusos, obviamente; caminar tres días para llegar al campo base no es ningún problema, ni tampoco ir de ida y otra vez de vuelta para llevar las sacas de comida. Un saco alimenta a 17 espeleos por un día o a un espeleo por 17 días –matemática rusa- ¡y los quieren hacer pasar por un broma! No, el verdadero problema son ellos, los hijos de la Estepa, siempre a punto de llevar una saca de más o de hacer un viaje más; te dicen que son jovencitos –la media sobre los 25-  y luego te adelanta Evgenii, 53 años y 10 campamentos en la zona incluyendo unas cuantas entradas a Boy Bulok con dos sacas de más a la espalda, Espeleología Rusa...

Click per ingrandireNo es muy difícil entender por qué insistimos tanto aquí, un poco es porque son rusos, pero especialmente porque el lugar es magnífico. La Dorsal aflora con regularidad geométrica desde el valle para interrumpirse súbitamente a 3600 metros de altura y precipitarse 600 metros hacia abajo; el frente está repleto de simas y cuevas, algunos tan grandes que inspiran una percepción de lo sagrado a los nativos y a nosotros mismos. Una frontera para cualquier gran explorador espeleólogo, una frontera mítica con todos los elementos necesarios para llegar a ser una leyenda. Salimos con un espléndido Ural soviético, después de un día de camino con los asnos cargados, y luego todo a la espalda. En Festivalnaja las exploraciones prosiguen en los tramos laterales, el final está desinstalado porque, honestamente, faltaron las cuerdas; Ulugh Begh es un infierno que se alcanza después de un día entero de marcha –partiendo del campo avanzado- y tiene además la cortesía de encontrase comúnmente obstruido por el hielo. Ningún problema para los rusos, no se dan por vencidos; martillean durante dos días y consiguen entrar, pero descender no es posible. Pero estamos en Boysun Tau, se descubre un desplome de las paredes heladas que descienden veloces acompañado del río. Está a 3600 metros, nada mal como potencial.
Click per ingrandireNosotros latinos –estos es, yo. Beppe Spitalieri y Cecilio López Terceiro- estamos destinados en el campo Dark Star junto con dos geólogos de la expedición: Sebastian Breitenbach y Yang Bin. La cueva desciende fácilmente otros 310 metros de los del año pasado, tan solo mirando un poco alrededor y entrando en los nivel de las galerías paralelas; cierto, a -560 hay que ponerse el neopreno y no es una fiesta, pero la Sala del Plenilunio es un bálsamo a la vuelta y más con la ropa congelada, servicio completo. El campamento para nosotros finalizó el 18, tenemos tres días por delante para volver a Tashkent, a pie, con burros y luego en un destartalado Uaz; después el tren Uzbeko, 12 horas de calor y traqueteo metálico. Los rusos iniciaron el desmantelamiento del campo base el 21, esperaban volver el 25, el resto del tiempo es así, de tres semanas, más de 10 días se van solo para llegar, transporte de material, equipar y preparar el campamento. Cosas de Rusos.
Giusto

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