Imawarì Yeuta en el lenguaje Pemon Kamarakoto significa la cueva donde habitan los Dioses de la montaña, un lugar inalcanzable a los mortales, rico en aguas purísimas, cristales y estatuas monstruosas esculpidas en el transcurso de millones de años.
Después de 15 días en el Auyan Tepui, la montaña del Diablo, nos encontramos de nuevo con los pies en la tierra y todavía no nos hemos dado cuenta de que el mundo mitológico existe de verdad y se extiende por las vísceras del macizo con unas dimensiones tales que nunca podríamos haber imaginado. Recordamos todas las dificultades afrontadas durante la organización esta expedición tan compleja y costosa, en una país, Venezuela, difícil bajo muchos puntos de vista. Hemos insistido porque las bellezas naturales de esta tierra y el hecho mismo de los tepui son, definitivamente, irresistibles.
El primer acceso al sistema, la Sima del Viento, nos dio la bienvenida y nos permitió instalar un campamento que albergó a 12 personas, 7 italianos y 5 venezolanos, unidos por la amistad, la curiosidad y el deseo de explorar. Exploramos la cavidad sin tregua, alguno de nosotros nunca tomó un día de descanso. La cueva se revelaba ante nuestros ojos cada vez con más emociones, cada día nos sorprendía, siempre más y más inmensa, compleja y fascinante.
Dos torrentes, uno el de los venezolanos y otro el de los italianos, se unen en una confluencia espectacular para dar origen al “Río de las Mil Columnas”. Al mismo tiempo, exploramos otro torrente que nos llevó a ambientes enormes y laberínticos, entramos en la “Agorafobia”, la “Galería Saúl Gutiérrez” con el suelo repleto de nidos de guácharos. Creemos que no se puede pedir más pero, de repente, el “Universo del Silencio” se muestra frente a nosotros, ambientes de más de 70 metros de ancho, fósiles, pavimentos de cristales. Y luego la “Laguna Azul”, la “Sala de las Piedras Danzantes y de nuevo, mientras conteníamos la emoción, aparece el “Salón Paolino Cometti” de 250 metros de largo y 150 metros de ancho.
Análisis de aguas, trabajos fotográficos, mediciones y discusiones científicas ¿Cómo es posible todo esto? Estamos tan incrédulos enfrente a formaciones desconocidas, nunca descritas antes, jamás imaginables.
Los últimos días entramos tres para establecer un campamento de algunos días, la exploración y topografía se sucedieron de modo que se alcanzó un ritmo de 2 km al día, gracias al Sniper, el nuevo instrumento revolucionario construido por nuestro amigos polacos, si el cual hubiera sido imposible describir en tan poco tiempo la complejidad de estos ambientes (¡Gracias!, ¡Gracias!, ¡Gracias!).
Volviendo al gran río y aguas arriba, salimos finalmente a la base de una gran cascada que domina el azul del cielo: es la “Sala de Ratú”, el Dios del Agua.
David me mira y me dice: “Solo los Dioses conocen este lugar… y ahora nosotros… no me doy cuenta todavía cuan privilegiados somos” esta es la palabra que recorre a continuación nuestros pensamientos: “privilegiados”.
El último día volvimos a la fabulosa realidad de la superficie del altiplano donde encontramos a Raúl, Julio el piloto y los amigos Maritza y Rodolfo. Abrimos una botella de vino mientras cargamos los datos en el ordenador: 15.450 metros en tan solo 12 días. La fiesta continúa el día siguiente cuando fuimos todos a la cueva y paseamos con calma, juntos, en sus galerías. En los ojos brillantes por la emoción se reflejaban los lagos, cascadas y color rosado de las cuarcitas. No podía haber un final más hermoso.
¿Qué más añadir? Ha sido una experiencia fantástica, hecha realidad una vez más gracias a la gran amistad que nos une a Raúl Arias, el mayor sponsor de este proyecto, y a nuestro hermano Freddy Vergara y todos los amigos de Teraphosa Exploring Team, que ha creído hasta el final en este sueño. Fundamental ha sido el soporte y ayuda en el campo recibida de InParques, que ha permitido y supervisado todas las operaciones. Los gurda parques Jesús Lira y Virgilio Abreu entraron en la cueva con nosotros y se han convertido en nuestros compañeros de esta gran aventura. Una gran ayuda ha llegado del Ejército Venezolano, gracias al Coronel Ulises Cardona y el apoyo del General Mayor Cliver Acala Cordones, que nos ayudaron decisivamente a afrontar los problemas que se produjeron en la fase organizativa.
La exploración de la cueva se ha completado, pero todavía permanecen muchísimos interrogantes científicos que necesitarán de otras expediciones en el futuro. Cada vez más se revelan los tepuis como un lugar mágico, “Otro Mundo” donde las preguntas llevan a nuevas preguntas, mientras que la Imaginación es difícil que se mantenga al paso de la realidad.
Para todos nosotros, después de haber vivido esta fortísima experiencia, nos es ahora imposible dejar de soñar.
Francesco Sauro
Han particiapdo en la expedión: Virgilio Abreu, Raul Arias, Alfredo Brunetti, Carla Corongiu, Vittorio Crobu, Antonio De Vivo, Jo De Waele, Fulvio Iorio, David Izquierdo, Jesus Lira, Francesco Sauro, Freddy Vergara, Jesus Vergara, y el piloto del helicóptero Julio Testaferro.
La expedición ha sido posible gracais al permiso de exploración espeleólogica concedido por el Director General Sectorial de InParques Ing. Carlos Cova y a los sponsors Geotec SPA, Raul Helicopteros e dai seguenti partner tecnici, Dolomite, Intermatica, Ferrino, Amphibious, De Walt, Allemano Metrology, Chelab, Scurion, GTLine, New Foods, Bialetti, MountainHouse.
Un agradecimiento especial a Ortensia Berti y a la comunidad de Kavak, a Felipe Campisi y su Robinson, a Karina Ratzevicius de Raul Helicopteros, Maritza Morelli, Rodolfo Gerstl, al Hotel Gran Sabana y a Elements Adventure por el soporte logístico.
Patrocinaron: Ambasciatore della Repubblica Bolivariana del Venezuela in Italia Julian Isaias Rodriguez Diaz, Fondazione Dolomiti Unesco, Società Speleologica Italiana, Commissione Centrale per la Speleologia CAI, CONI Veneto, Istituto Italiano di Speleologia.

