Resumiendo este primer acercamiento a la selva hay que decir que ha dado buenos resultados, sobre todo, como sucede a menudo, en los últimos días.
Pero vayamos por orden. Apenas montado el campo en la Selva Veinte Casas nos dividimos en dos equipos para explorar dos áreas muy distantes una de otra.
El primer grupo, compuesto por cuatro de nosotros, se trasladó a la colonia Cuauhtémoc, en una justo en el borde de la selva. Con la ayuda de una mula y cargas similares, se alcanzó después de aproximadamente media jornada, el lugar donde ubicar el campamento base, a solo 1800 metros del Sótano "Chiccivá". Allí comenzaron los trabajos para el acercamiento del material. Por supuesto, hablamos de acercamiento en la selva, lento y muy trabajoso. La segunda parte de esta primera jornada estuvo dedicada al transporte de material desde el campo base avanzado hasta un punto cercano a un gran árbol identificado a partir de fotos aéreas. Con varios porteos hemos sido capaces de acumular una cantidad suficiente de agua y equipo para el día siguiente, salir hacia el Sótano.
Por último, el tercer día, se escaló una pared para llegar a la cresta justo por encima de nosotros, con vistas al anfiteatro natural al pie de cual se encuentra el Sótano "Chiccivá". Fue equipada con gran dificultad la vía de progresión, debido a la densa vegetación que impedía el acceso al borde, después de un descenso de unos 100 metros fue alcanzada la base y de allí se llevó a cabo una exploración rápida. El poco tiempo disponible, de hecho, ha impedido una exploración más precisa. Pero esto será el programa de expediciones posteriores; la nuestra, de hecho, es una expedición destinada a identificar cuántas más cavidad posibles e iniciar el conocimiento del territorio.
El segundo equipo permaneció en el área de Veinte Casas explorando la Cueva del Chute Redondo, una cueva con un desarrollo de 1.100 m con ambientes enormes y que se comporta como un tropplein que forma parte de un sistema más grande y más profundo que el espeleobuceador español Cecilio exploró hasta unos 90 m y que continúa con grandes ambientes subacuáticos de agua cristalina.
Reunidos los dos equipos, en los días siguientes se han realizado varias prospecciones en la selva por encima de la colonia de Veinte Casas. Tras muchas horas de viaje y de agotadores subidas y bajadas se han alcanzado y descendido varios sótanos más, además de algunas pequeñas cuevas y simas de modesto desarrollo.
Sin embargo, los dos últimos días, las sorpresas, tra la recomendación de algunos lugareños nos llevaron a una nueva área caracterizada por signos alentadores de actividad kárstica. Tras descender a lo largo de una fractura entramos en una gran sala, donde el sol, penetrando con sus rayos, la iluminaba. La cueva continúa con grandes galerías y profusión de espeleotemas.
En el último día, el día 8, entramos finalmente en un sumidero que después de un par de cientos de metros comunica con un pozo en otro sistema más profundo con abundante caudal de agua. Actualmente nos hemos quedado en un segundo pozo desde el que se escucha un fuerte ruido de una cascada.
Mañana volvemos al bosque, esta vez en la zona de Tierra Colorada donde, aún más dificultosa. Nos quedan cinco días, siempre en busca de cuevas, pero esta vez vamos a ir mucha más ligeros en cuanto a equipos y suministros, solo con lo esencial, para avanzar rápido en entre la intricada vegetación.
Francesco (Ciccio) Lo Mastro
Recordemos que esta expedición se ha hecho posible gracias al patrocinio de nuestros amigos: Intermatica (teléfono satélite) Ferrino (material para el aire libre), dolomita (trekking, calzado y montaña), Scurion (iluminaciónn LEDs), Anphibious (sacas estancas) y una contribución en material de Mountain House (alimentos liofilizados para excursionismo y ambientes extremos), TTM Mobile (telefonía outlimits) y Styled (lamparas por buceo).
