¿Quién escribe una frase así marcada en el barro al final de una larga galería de una de las cavidades más bellas del Mundo, el Río Subterráneo de Puerto Princesa, en Palawan, Filipinas?

La duda me bloquea y me quedo un instante a observarla. AProvecho la oportunidad para recuperar el aliento, que lo necesito tras llegar aquí prácticamente corriendo con dos pesadas mochilas sobre la espalda.
Ahora recuerdo… Lucas estuvo aquí hace unos años. Tiene que haber sido muy extraño ver aquí un indio del sur de México. Y tal vez es esta una de las singularidades de La Venta. La capacidad de involucrar a las personas que encontramos en nuestro camino. Y de convertirse primero en amigos.

Leo Piccini me cuenta que gracias a él se hizo una escalada. Con su sonrisa maliciosa, hizo un nudo con la cuerda y la lanzó en una tirada para alcanzar el saliente más alto. La escalada empezó ante se que los otros sacáramos el material de los petates. El sentado allí y ninguno con el valor de subir por esa cuerda. A falta de cerillas usaron estalactitas rotas encontradas en el suelo para ver quién tenía que subir. Una bella historia.

Pero ahora hay que hacer una nueva escalada. Y faltando un Lucas hace falta montarla con taladro y clavijas. En lo alto una sala que es un tesoro. Concreciones de calcita y barro. Rojas. A continuación, una galería y un pozo. Al final incluso exploró yo aquí. La adrenalina por las nubes, como ocurre siempre que entras en un terreno inexplorado. Y entonces… Una huella marcada en el barro que viene hacia mi: “¿Feliz si has llegado aquí, y qué? Nada”. Me da la impresión de  que hemos llegado a algún sitio ya conocido. La adrenalina cae de golpe. Luego en el fondo una ventana con una clavija da a una galería más abajo. Ya está todo claro. Estamos en la escalada de Lucas.

Me calmo. Bajo la velocidad. Siempre disgusta cuando esto sucede. Pero esta vez un poco menos. Pienso en aquella frase. Los amores que matan nunca mueren. Y es por eso por lo que estamos otra vez aquí. Hace tantos años ya de la primera vez. Con viejos y nuevos amigos. Todavía con el deseo de explorar, de explorar, de entender, de estudiar. El amor por esta cueva, por esta isla son demasiado fuertes para morir.
Y aquí estaremos hasta casi el fin de mayo. Esta vez para descargar todos los sensore que se isntalaron en noviembre. Para finalziar con los muestreos biológicos y geológicos. Para mejora la documentaciín de una cavidad que no para de sorprendernos.

A pesar de sus muchas historias.

Leo Colavita

 

Partipantes: Ada De Matteo, Alessio Romeo, Antonio De Vivo, Carla Corongiu, Chiara Paniccia, Fabio Giannuzzi, Felice La Rocca, Gaetano Boldrini, Giorgio Annichini, Giovanni Fiorini, Ilenia D’Angeli, Jo De Waele, José Calaforra, Laura Sanna, Leonardo Colavita, Leonardo Piccini, Luca Massa, Marco Camorani, Marco Vattano, Marta Ciaramella, Martino Frova, Paolo Agnelli, Stefano Vanni, Tommaso Santagata, Tullio Bernabei, Vittorio Crobu.

Entidades de investigación involucradas: Università di Bologna, Università di Firenze, Museo di Storia Naturale di Firenze, Istituto Nazionale di Fisica Nucleare di Torino, Università di Almeria.

Patrocinadores: Ambasciata Italiana in Filippine, Pilippines – Italy Debt for Development Swap Program, Puerto Princesa National Park, Tagbalay Foundation, City of Puerto Princesa.

Esponsores: Leica Italia, Laserscangst, Eragest di Tiziano Conte, Lifesaver, Amphibious, Ferrino, De Walt, Dolomite, Scurion, Tiberino.

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