El pasado mes de marzo se llevó a cabo una nueva expedición en Chiapas, México, como parte de una actividad de investigación que se viene desarrollando desde 1990. Docenas de viajes han dado importantes resultados tanto en términos de conocimiento espeleológico como de crecimiento del espeleología local, junto con una conciencia general sobre los fenómenos kársticos de esta región.

Este año queríamos hacer un poco de conocimiento y evaluar si debemos jalar los remos en el bote o no: no tanto por falta de cosas para hacer, sino por el agotamiento fisiológico que siempre regresa a los mismos lugares, por hermosos que sean. Se formó un buen grupo (18 personas de Italia más 5 mexicanos) que se mudaron durante aproximadamente veinte días, dividiéndose en varios objetivos. El primero fue un nuevo descenso del cañón de La Venta, que ninguno de los presentes había hecho completamente al abajo firmante (la última vez hace veinte años ...). El objetivo principal fue identificar y posicionar todas las fuentes, rehacer el punto de las cuevas conocidas y buscar nuevas (también con la ayuda del dron), ampliar el número de personas que conocen el cañón, sus dificultades y su potencial. Los dos aviones no tripulados traído no han funcionado bien por razones de interferencias magnéticas claro, probablemente relacionado con las paredes que sobresalen: pero aparte de eso todo fue muy bien con buenas sorpresas respecto a al menos 4-5 cuevas, o mejores entradas a pared en las cuevas, que nunca nos habíamos dado cuenta. Los tiempos difíciles del descenso, que sin embargo siguen siendo un desafío si se hace con un montón de material, no han permitido nuevas exploraciones, pero sin duda la base se ha establecido para las actividades futuras muy prometedoras. En paralelo a la primera parte del descenso del cañón, un segundo grupo realizó el cruce de la Cueva del Río la Venta, hoy la cueva más importante y más hermosa que hemos descubierto aquí. También en este caso se trataba de dar a conocer a las personas nuevas, además de mejorar el brazo fijo del paso más complejo de la bajada, el famoso Chac Rapids. La aventura en el cañón se completó en 6 días y se caracterizó por el aprendizaje progresivo de las técnicas, a veces únicas, necesarias para enfrentarlo. Al principio con muchos problemas, hacia el final con fluidez. Hubo largas áreas envueltas porque los botes (kayaks inflables) eran solo 4 y tenían que llevar una buena cantidad de material. En la parte final del cañón, justo antes de llegar al lago Malpaso, fue emocionante ver a una familia de monos araña en la vegetación de las orillas. Un corto intermezzo permitió a algunos descansar, a otros a explorar una cueva informada por el Conanp local (Comisiòn Nacional Areas Natural Protegidas): un alivio de más de medio kilómetro salió en pocas horas. La segunda parte de la expedición tuvo lugar en otro cañón, el Parque Nacional Sumidero, donde se dejaron varias investigaciones. En la meseta de la derecha orográfica del río Grijalva, en el área de la colonia Triunfo Agrarista, se han descendido varios pozos y se han explorado cuevas que, sin embargo, no han dado resultados notables (máximo de un -70). Sin embargo, es una contribución adicional de conocimiento a la cuenca que alimenta la gran cascada llamada Arbol de Navidad (en este período prácticamente seco). En la parte inferior, a lo largo del río, hicimos una base en el antiguo parque ecológico turístico Amikuu y desde allí varios grupos comenzaron a escalar paredes y escalar pendientes traicioneras bajo un sol abrasador y una temperatura superior a 30 grados. Se han alcanzado tres cuevas, respectivamente, a 100, 150 y 350 m de altura (esta última tardó tres días de aproximación progresiva) pero todas demostraron tener poco desarrollo. Al menos ahora sabemos qué hay detrás de esos portales oscuros y muy difíciles de alcanzar. Quedan muchos otros, por supuesto, y uno en particular parece prometedor. Sin embargo, aprovechamos la oportunidad para regresar a la Cueva del Águila, una hermosa cueva de 70 m de alto alcanzada en febrero de 1988 por Marco Topani, Marco Leonardi, Mario Pappacoda y yo. Tan solo 30 años después, una vez más, apreciamos su belleza y volvimos a escribir todo el desarrollo, que supera los 500 m. La cueva presenta una posible continuación subacuática. Al final, todos quedaron definitivamente satisfechos. Una expedición de conocimiento, compartiendo y fortaleciendo las relaciones con las autoridades locales, que nos han apoyado mucho. Varias personas en el grupo, tanto internas como externas a la asociación, se sorprendieron por la belleza de los lugares y el potencial que aún existe en Chiapas. Entonces, de nuevo, no fue la última expedición… Tullio Bernabei Participantes: Roberto Abiuso, Giorgio Annichini, Fabio Baranello, Teresa Bellagamba, Mattia Bernabei, Tullio Bernabei, Leonardo Colavita, Ada De Matteo, Stefano Faes, Rogelio Hernandez, Felice La Rocca, Francesco Lo Mastro, Mauricio Nafate, Luca Ricci, Claudia Rossetti, Mario Rossetti, Giovanni Rossi, Oscar Sanchez, Giuseppe Savino, Francesco Spinelli, David Trinidad, Lucia Urbani, Kaleb Zarate. Patrocinadores: Amphibious, DeWalt, Ferrino, Intermatica, Life Saver, Raumer, Scurion, Tiberino. Nuestro agradecimiento a: Protecciòn Civil de Chiapas, Comisiòn Nacional Areas Naturale Protegidas, Reserva de la Biosfera El Ocote, Parque Nacional Canyon del Sumidero, Parque Amikuu, Secretaria de Turismo de Chiapas.

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