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Santuarios subterráneos

Muchas de las cuevas de Myanmar son lugares sagrados. Es probable que siempre haya sido así, pero desde que la religión budista se extendió en el sudeste de Asia, las cuevas de Birmania se han convertido en lugares de refugio para los monjes y ermitaños y lugares de culto para toda la población. Huellas de las visitas con propósitos religiosos se encuentran en casi todas las cuevas más accesibles. Algunas, entre ellas la conocida Pindaya y otras menos conocidas, como el de Myin-Ma-Hti en la ciudad de Kalaw , se han adaptado para este fin por el hombre , con suelos de cerámica e iluminación, llenos de objetos votivos y estatuas que representan a Buda. La cueva de Pindaya, en particular, es uno de los lugares santos más importantes para la religión budista en toda Asia y recibe varios cientos de miles de visitantes al año.
El impacto de esta frecuentación en las cuevas , desde el punto de vista del medio ambiente es considerable, pero la riqueza y la importancia socio-cultural de estos lugares, frecuentados desde hace miles de años, es enorme y merecen la máxima atención para su conservación.

Ponte Colossale

Las pinturas del Puente Colosal de Tepelmeme JuquilaEn el curso de la expedición Juquila en el 2002 se había observado un caso especialmente significativo de la continua relación entre ambientes cársticos y antigua actividad humana. Al interior del Puente Colosal de Tepelmeme se encuentran de hecho numerosas pinturas rupestres que testimonian cómo el espectacular arco natural despertó el interés de los grupos indígenas que vivieron en el curso de la época prehispánica y que habitaron la región. Las pinturas son de hecho de excelente calidad estética y técnica, tanto que podrían ser mencionadas entre los mejores ejemplos de arte rupestre mexicana.
Tradicionalmente conocidas por los actuales habitantes del lugar, las pinturas de Tepelmeme se han descrito adecuadamente en la literatura científica apenas desde hace pocos años. A la mitad de los años sesenta fueron observadas por Ross Parmenter, el cual recibió también de un lugareño un hueso de un felino encontrado bajo el arco natural y decorado con una compleja incisión. La relación de Parmenter se quedó inédita y una mejor descripción de las pinturas fue publicada por el arqueólogo Carlos Rincón Mautner solamente a la mitad de los ochentas. Finalmente, en el 2004 Javier Urcid llevó a cabo un detallado proyecto de investigación durante el cual se registraron las pinturas y se encontraron numerosos vestigios arqueológicos, tanto al interior del Puente Colosal como en sus alrededoresJuquila. Los resultados de estas investigaciones indican que las primeras ocupaciones del Puente datan probablemente del periodo Arcaico (7000-2000 a.C.). Pero fue en el periodo Clásico Tardío (siglo VI-IX) que la mayor parte de las pinturas del Puente fueron pintadas por grupos nuiñe, pertenecientes a una tradición cultural típica de la Mixteca Baja, cuya exacta filiación lingüística es todavía poco conocida. Las pinturas ñuiñe del Puente Colosal están constituidas principalmente por glifos calendáricos acompañados por numerales: con toda probabilidad se trata de nombres calendáricos (es decir aquellos nombres que los mesoamericanos adoptaban basándose en el día de nacimiento) y su disposición sugiere que los diferentes grupos de glifos deben ser interpretados como registros genealógicos, o sea, como secuencias genealógicas que testimonian la origen noble de algunos individuos: el grupo de glifos más espectacular, por ejemplo podría ser leído como “1 Hierba es hijo de 11 Lluvia, a su vez hijo de 10 Búho”. Las heterogéneas características estilísticas de las pinturas ñuiñe, así como diferentes casos de sobreposiciones, indican que las pinturas fueron realizadas en diferentes momentos, la mayor parte de ellas al terminar del periodo Clásico, periodo en el cual florecieron diferentes asentamientos cercanos al Puente ColosalJuquila. Entre las pinturas de carácter no genealógico sobresale la figura de un prisionero desnudo con los brazos atados detrás de la espalda que pierde sangre por el pene, imagen que alude al carácter “fertilizante” del sacrificio humano de los prisioneros de guerra. Las pinturas más tardías y menos vistosas datan del Posclásico Temprano (900-1250 d.C.), época a la cual también data el hueso inciso ya mencionado. Las últimas ocupaciones prehispánicas del Puente Colosal (Posclásico Tardío, 1250-1500 d.C.) son testimoniadas no por las pinturas rupestres pero sí por los hallazgos de piezas de mosaicos de turquesa, perlas de jade y fragmentos de copal, restos de ofrendas depositadas al interior del túnel. Según los testimonios locales recabados por Urcid, en la cueva fueron encontradas máscaras de madera recubiertas por mosaico de turquesa, desgraciadamente quemadas porque se creía que eran obra del demonio. Las pinturas y los restos de las ofrendas del Puente Colosal indican que los antiguos grupos indígenas percibieron el espectacular ambiente cárstico como un ambiente sagrado y asociado al mundo infraterreno de la fertilidad y de los antepasados. Así como hacían en la mayoría de las cuevas, los indígenas interactuaron con estos ámbitos cósmicos a través de rituales, cuyos restos materiales son aquellos que hoy podemos todavía observar al interior del Puente Colosal. Torna al progetto

Auyan Tepui 2010

Auyan-Tepui 2010 Una nueva expedición, en marzo de 2010, completó la topografía y dio inicio a los estudios sobre la espeleogénesis y los espeleotemas de la Cueva Guacamaya, aportando nuevos datos sobre las interpretación de la karstología en rocas cuarcíticas. Cueva Guacamaya demostró ser una de las cavidades más interesantes exploradas en el área, y está caracterizada de una gran abundancia y variedad de espeleotemas de ópalo nunca antes documentados en el Auyan Tepui. El desarrollo predominantemente horizontal a lo largo de galería controladas por un interestrato de óxidos de hierro la hacen más similar al gran sistema explorado por espeleólogos checos y venezolanos en el Chimatha Tepui que las cavidades de control tectónico exploradas anteriormente en macizo del el Auyan en zona cercana de Aonda.

Auyan Tepui 2014

En marzo de 2014 se alcanzó un nuevo hito en el proyecto de la investigación de la asociación La Venta en el sector oriental del Auyan Tepui (Venezuela) siempre en colaboración con el Teraphosa Exploring Team y con el apoyo del Instituto Nacional de Parques (INPARQUES) que había llevado al descubrimiento de un gran sistema subterráneo con más de 15 km de desarrollo denominado Imawarí Yeuta (la “Casa de los Dioses” en alguna Pemon). El 2014 estuvo dedicado en particular a la documentación de la investigación científica de este vasto sistema subterráneo que en este momento es el mayor a nivel mundial en cuarcitas, pero al que no le faltan nuevas expediciones.
Los participantes, 18 italianos, 5 venezolanos y una mexicana, se dividieron en dos grupos, uno más numeroso que llevó a cabo las labores de documentación en el sistema de Imawarí, y otro más pequeño que con una serie de campos avanzados exploró nuevos sistemas en un zona un poco más al norte. A pesar de las adversas condiciones atmosféricas, con nieblas y lluvias diarias y el consiguiente problema del acercamiento del helicóptero y el establecimiento de los campamentos, los resultados han sido notables en todos los frentes.
Desde el punto de vista de la exploración se tipografiaron nuevas ramas de la cueva Iwarí Yeuta, hasta alcanzar 18,7 km y se encontraron dos cuevas más genéticamente relacionadas que, si bien se encuentran separadas entre sí por profundas depresiones aportan llevan al sistema hasta un total de 20 km. En los sectores justo al norte, donde se hipotizaba la existencia de otros grandes sistemas de galerías horizontales, solo se han encontrado por ahora cavidades de dimensiones menores, con la excepción de la Cueva del Arco, descubierta a pocos días del final de la expedición, pero que durante una expedición punta de 36 horas se topografiaron cerca de 2,5 km y al menos 600 metros más explorados.
Todas las cuevas de esta zona son ricas en espeleotemas muy particulares, constituidos esencialmente por sílice amorfo (ópalo) y de yeso, además de otros minerales todavía en fase de estudio. Desde el punto de vista morfológico y espeleogenético estas cuevas presentan ambientes extraordinarios y de una interpretación todavía no clara lo que implica la necesidad de seguir indagando en nuevas ideas sobre los procesos de formación de las cuevas en cuarcitas.
En la parte de documentación se implicaron muchas personas y por más días, bien mediante equipos fotográficos o con equipos de video, con un total de varios miles de tomas fotográficas y decenas de horas de video de alta definición.
En el plano científico se continuó con los análisis químicos de las aguas de escorrentía y de infiltración, se recogieron diversas muestras de agua para análisis posteriores químicos e isotópicos y se estudiaron los diversos tipos de espeleotemas presentes.

Auyan Tepui 2013

Tras la desafortunada expedición del 2012, durante el mes de febrero de 2013, quince días de tiempo relativamente estable permitieron a un equipo de espeleólogos de La Venta y del Theraphosa Exploring Team instalar un campo base en el sector este del Auyan Tepui, en el borde de una gran depresión que dejaba entrever algunas entradas al pie de la paredes internas. En realidad, acertar con la entrada exacta en aquel caos de bloques gigantesco no era tan sencillo, pero una vez descubierta se abrió ante nosotros un mundo inesperado.
Unos pocos días de exploración pero a un gran ritmo permitieron explorar y documentar casi 20 km de galerías, de las cuales 15 km fueron topografiados en un vasto laberinto de galerías horizontales e increíbles y grandísimos ambientes de cientos de metros hasta pocos metros de tamaño. Un sistema recorrido por varios colectores y con un caudal considerable (>100 L/s), ligado a galerías inactivas y con más entradas!
Pero lo que más impresiona de esta cavidad, llamada Imawarí Yeuta –la “Casa de lo Dioses” en lengua Pemon Kamarakoto- no sol solo las grandes dimensiones sino la increíble variedad de espeleotemas constituidos esencialmente por sílice amorfo (ópalo). Yeso y óxidos de hierro. El interés científico de estas formaciones es enorme, porque están ligadas a condiciones geológicas y microclimáticas particularísimas que solo, en cuevas con una evolución lentísima (varios millones de años) pueden presentarse.
El descubrimiento de esta cavidad ha contribuido a la comprensión de los procesos espeleogenéticos en cuarcitas (areniscas cuarzosas) que, hasta hace pocos años se basaban en modelos especulativos no del todo convalidados por los datos analíticos y modelos físico-químicos.

Tepui 2012

Un grave incidente ocurrido con el helicóptero de tenía que llevar a los miembros de la expedición sobre el Auyan Tepui y las críticas condiciones meteorológicas llevaron a renunciar durante esta expedición al programa original, que preveía la exploración de nuevas cavidades en el Auyan Tepui. Después de varios días intentando respetar el programa original, el grupo decide hacer un breve reconocimiento sobre el Roraima Tepui, el único accesible desde tierra tras dos duros días de camino. Durante los pocos días disponibles y las condiciones meteorológicas adversas, se hicieron algunas prospecciones para individualizar lugares con nuevas posibles cavidades junto con estudios de carácter geológico que permitieron avanzar en el conocimiento de los tepuis y los procesos de alteración de la roca cuarcítica en este ambiente tan particular.

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